No existía apenas producto elaborado. Latas de atún, sardinas, tomate y poco más. Cuando una mujer llegaba de la compra, todo venía envuelto en papel o en su cesta de la compra suelto, la fruta, las patatas se abocaban tras pesarlas en la cesta. El pescado lo envolvían en trozos de papel y como no podía ser de otra forma, de diario, después se limpiaba el pescado y se lavaba.
Así, no había envases para todo, como ahora, el único residuo era papel a veces mojado, bolsas de papel donde te pesaban el arroz, te servían unas aceitunas, garbanzos, etc.
Este papel servía para encender el fuego en la chimenea y si había pisos donde no había chimenea y cocinaban en otro lugar con cocinas de petróleo, se guardaba el papel en sacos y cuando pasaba el trapero, se le vendía.
Se vendía también la ropa vieja, botellas en general de las que ya se separaban las de cava, se vendía elementos de hierro, tuberías de plomo y hasta las pieles de conejo, las de color blanco se pagaban mejor.
Sólo había un cubo con basura procedente de la cocina con restos de las comidas y peladura de patatas y frutas. Sería lo que hoy conocemos como basura orgánica.
Si se vivía en el campo esa basura orgánica, se tiraba al estercolero o se les ponía a las aves para picotear o a los cerdos, nada se tiraba, todo se reciclaba.
Hoy compramos la carne, si no es en la carnicería, en una bandeja de porospan. La fruta si no es la frutería, donde irá en una bolsa de plástico, también en el Supermercado en otra bandeja de porospan. Las naranjas en bolsas de malla y también, las patatas, limones y otros.
Si cuando llegamos a casa, nos diéramos cuenta de que pagamos envases a precio de productos, nos horrorizaríamos. El envase de plástico que cubre un buen jamón ibérico, lo pagamos a precio de jamón.
Cuanto más desarrollado es un país, más residuos genera, en EE.UU. unos 4 kgs. diarios por persona y día. Nosotros estamos en la mitad y en países subdesarrollados no llegan al kilo y además, sus residuos están en descampados donde aún, los niños y mayores acuden a buscar todo lo que se puede vender, latas, hierros y mucho más de lo que somos capaces de saber o creer.
Si fuésemos conscientes sabríamos que de nuestros residuos viven otras personas, las que trabajan recogiendo los contenedores de envases, no lo hace el ayuntamiento de cada pueblo o ciudad para liberarnos de ella, sino una empresa, a la que separar los mismos y venderlos, les produce beneficios.
En los EE.UU., salen a veces anuncios diciéndole a la gente, que no se aburra en casa sola, que salga a la calle, que visite establecimientos, así la persona apaga el televisor y se va a la calle, a hacer qué? a comprar. Tienen estudiado en su marketing que las cosas no tengan vida prolongada, porque de esa forma el dinero no gira, la ropa un año o una temporada, igual con complementos como zapatos, bolsos, bisutería.
Los muebles para el hogar de 4 a 5 años, camas, sillas, mesas y decoración del hogar. Los electrodomésticos que no lleguen a los 10 años, eso sería la ruina. Así se pasan la vida, pagando tarjetas de crédito, hipotecas, siempre entrampados y necesitando un sueldo enorme, para esa cantidad de gasto. Es impensable para un americano, tener en su armario nada de hace 6 años.
No cambiamos de nevera, hasta que se estropea, aunque muchos ya empiezan a tener mentalidad americana y si renuevan la cocina, todos los electrodomésticos se ponen nuevos o hacen ver que te los regalan o se incluyen en el precio de la reforma, eso seguro, la palabra regalo en este caso no existe, se pagan.
Si se entra en esa dinámica, estamos perdidos, porque no tendremos la tranquilidad que la vida sana necesita. Los pagos nos agobiarán, no dejando tregua a nuestro pensamiento... a final de mes necesito esto ... para pagar esto y lo otro. Y esta situación sólo se producirá además si es una persona responsable, sino pensará, bueno, cuando me reclamen los recibos devueltos ya habré ganado un mes.
Pero se pagan intereses por ello, por cualquier retraso en un pago. Y eso es pan para hoy y hambre para mañana. Que Dios nos libre de vivir así.

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