domingo 28 de diciembre de 2008

RITMO EN LA CONSTRUCCIÓN

Hace poco leí un artículo, donde se hablaba de la construcción en Inglaterra, que decía que si seguía construyendo al ritmo de los últimos 25 años, no quedaría tierra alguna de cultivo.
Me pareció exagerado. Alrededor del Farm, donde yo había vivido, se plantaban grandes extensiones de terreno de cebada, para la fabricación de cerveza, sin que hubiese otra edificación cercana.
Recuerdo un día que en el mes de Mayo, acabé mi trabajo en el despacho pronto, y salí al camino con la idea de llegar a un bosque que parecía muy cercano y el trabajo que tuve para entrar en él, porque las máquinas que araban y rastrillaban el terreno lo habían descarnado a cierta altura.
Me senté en un tronco que había cortado en el suelo y los conejitos jóvenes aún, al estar yo completamente quieta, corrían y se movían a mi lado como en una película infantil. Sensación de vida maravillosa.
Si hubiese rodeado la parte del bosque, las plantaciones aún seguían por detrás.
Ahora con el Google Earth, he pasado por encima y -0h desencanto- desde la parte del edificio donde yo veía el bosque y el camino que tomé, todo está edificado. Ya no volveré a verlo, pero en mis recuerdos, seguirá como yo lo conocí.
Al regresar de mi paseo, me esperaba una mala notícia, habían llamado de mi casa y me decían que mi abuelo materno había muerto hacía unos días.
Cuando me había despedido de él, se encontraba mal en la cama, pero por un resfriado solamente y me dijo -ven a mi cuarto, que nos vamos a fumar el último cigarrillo- yo le dije -abuelo, hace tiempo que ni tú ni yo fumamos, nos sentará mal y empezamos a toser ambos, los tiré al WC.
El era un sabio y sabía que las fuerzas lo abandonaban y en dos meses se fue. Pero sigue viviendo en mi corazón.

2 comentarios:

MARIA dijo...

La verdad es que sucede en cualquier población, mi casa estaba al final de mi pueblo y ahora hay por lo menos un kilómetro más construido y eso a todo alrededor, está lleno de barrios nuevos. Lamentable, cuando tenemos los cedntros llenos de casas vacías y viejas, que se podrían reconstruir o hacer nuevas construcciones.

Aaoiue dijo...

Te devuelvo la visita a *A la flor del berro. Aunque estas visitas son rápidas, es una delicia encontrar sensibilidades afines en la blogosfera.
Está claro que tu abuelo era sabio y que aunque vengo de pasar unos días muy bellos en Roma (en gran parte porque allí no está permitido fumar en los restaurantes), creo que un cigarrillo puede ser tan santo como admirar una flor. Lo malo está en que fumar ya hace tiempo que ha dejado de ser un rito sagrado y de comunión.
Feliz año.