Paseando por el campo, ves infinidad de árboles frutales en flor, almendros de flor más blanca y las de color más rosado, cerezos, albaricoques, y melocotoneros.
Parece mentira la gran capacidad productiva de la tierra, que a pesar de los pesares, sigue creando vida. Es como una madre, nuestra madre, a pesar de cuanto le hacemos, ella sigue creando vida.
Seamos responsables, compremos frutas cuya creación se haya producido cerca de nuestras casas, evitando así el uso de combustibles para traérnoslas de otros lugares.
Con las plantas y las flores deberíamos hacer igual, ver de donde son, para evitar el derroche de combustible, no importa tanto su precio, sino que sean de producción cercana.

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