Unas 1.500 personas han sido desalojadas, de Sevilla, Córdoba y Jaen, por encontrarse sus casas bajo las aguas.
Es una noticia más, pero si pensamos que nos puede suceder a todos, qué pena, con el trabajo que cuesta ir comprando todo lo necesario para vivir y que acaben bajo las aguas, los muebles, ropas, enseres, electrodomésticos, albumes, libros, recuerdos.... es muy duro, porque hay cosas que no se pueden comprar.
Y aún hay quien duda del cambio climático. Creo que fue en el 2006 que nos encontrábamos en plena sequía.
Ahora ya tenemos aquí tornados y esto no debe ser más que el principio.

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