Hoy al ponerme un collar de perlas de imitación, he pensado en las auténticas y analizado lo siguiente: Nos entra una piedrecilla o una mota chiquita en un ojo, no tenemos manos para ayudarnos con ellas y agua para sacarla, y a causa de ello nos pasamos la vida muy molestas intentando en vano sacar algo que se va haciendo grande ,a causa de nuestro constante lagrimeo, parece injusto verdad? que agonía? no sentirse nunca bien, porque tenemos en el ojo algo ajeno?
Como veréis esto es exactamente lo que le sucede a la ostra, le entra o le ponen expresamente una minúscula piedra en su interior, que no podrá sacarse por más secreciones que produzca y toda su vida así, hasta que alguien decide que ya ha creado una perla lo suficiente grande o bella para sacársela y aún no sé, si en ese momento las matan.
No se lo que piensan lo ecologistas, pero se parece a la historia de las pieles. Y esto tiene un mal de fondo y es que mientras haya quien pueda pagar lo que sea, todo y todos estamos expuestos a ir eliminando seres de este Planeta, algún día será ya irreversible el volver a un equilibrio.

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