Yo no sé si me estoy sensibilizando a las picaduras de mosquito, pero este año ha sido horrible, aún tengo las piernas marcadas por los del pasado año y por descontado aún más de los de este.
De día nos pican los tigres y de noche los comunes, así nos pican todo el día.
Hubo una noche que me resultaba imposible dormir, las piernas me picaban y el rascado no paraba, me hubiese hecho sangre.
Me puse vinagre, agua oxigenada, una crema de farmacia y al día siguiente me compré un litro de amoníaco y tal vez sea lo que mejor me ha ido.
Cuando iba al huerto a recoger verdura o tomates una nube de insectos volaba sobre mí, parece mentira pero de mi marido pasan y en cambio a mi y a mi nieta nos devoran, alguna vez le han picado en el párpado y se le hincha de tal modo que asusta, pobre criatura.
Ya todo ha pasado, sólo nos queda recoger las últimas berenjenas y si no se nos caen los palo-santos que el pasado año, se fueron cayendo todos y no pudimos comer ninguno.
El pasado año, en otoño planté guisantes, tirabeques y habas, pero al haber hecho un invierno tan crudo no adelantaron nada, nuestro vecino plantó lo mismo cuando dejó de helar y se le hicieron mismo tiempo, así que este invierno que descanse la tierra y nosotros y ya veremos el próximo verano si nos sentimos con fuerzas o se deja ya, trabajar la tierra es muy grato, pero muy duro.
A mi me gustaría disponer de varias plataformas de huerto urbano, para ponerlas en terrazas, pero en mi casa no es posible, así que ya veremos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada