domingo, 16 de enero de 2011

GRANJAS ECOLÓGICAS

En Nueva York ya venden quesos ecológicos de Rioseco, un pueblo burgalés. Esta empresa tiene como objetivo eliminar más CO2 del que emite.
Un millar de cabras alpinas reposan silenciosas en la nave, entra en escena Alfonso Pérez-Andújar se mueven todas como atraídas por un imán. Él las acaricia sin prisa. Son las reinas de su pequeño imperio. Esta empresa se dedica a la fabricación de quesos ecológicos tipo Bri.
Lleva el concepto de sostenible hasta sus últimas consecuencias, eliminan de la atmósfera más CO2 del que emiten.
-"Cuando le devuelves a la naturaleza el equilibrio perdido, ella te devuelve su riqueza multiplicada por mil".-
La finca tiene 1.000 hectáreas, allí han plantado más de 100.000 nuevo arboles: pinos, cerezos, nogales... que dan cobijo a alimentos a corzos, jabalíes, liebres y hasta buitres.
Un pino carrasco absorbe 48.870 kilos de CO2 al año, pero si no se consume la menor cantidad de dióxido de carbono posible, las cuentas no salen.
Disponen de dos parques fotovoltaicos, aunque con uno ya tienen suficiente energía para alimentar toda la granja. Es un apasionado de la naturaleza. Es ingeniero agrónomo y trabajó durante años en la empresa familiar Clesa, especializada en productos lácteos.
En Japón compra unas bacterias, que se han convertido en su empresa en tan importantes como las propias cabras y con ellas activan los procesos de fermentación. Reducen el CO2, en combinación con los excrementos de las caras. Fabrican un compost en dos meses y de forma natural necesitarían 2 años. Con este compost abonan los campos de los que salen la hierba y alfalfa de que se alimentan las cabras. Con ellas empieza y acaba un ciclo en el que no se utilizan productos químicos.
Las bacterias también se utilizan para alimentar a las cabras, son Lactobacilus casei inmunitas, así refuerzan su sistema inmunológico y mejora su aparato digestivo.
El suero se mezcla con hierba seca, alfalfa y algunos cereales provenientes de la misma finca y de otras explotaciones ecológicas.
Unas dimensiones de negocio dictadas y limitadas por su compromiso ecológico. Pueden aumentar 500 cabras más, pero no más, sino dejarían de ser sostenibles. Su clave del éxito desaparecería si crecieran demasiado. Premio y castigo, es la realidad de las empresas verdes.
La publicación entera se puede leer en el País semanal nº 1.790 de 16 Enero de 2011. Por Carmen Mañana. Un excelente reportaje con fotos de César Lucadamo, aunque aquí no pueden salir las fotos del mismo.
MARAVILLOSO.